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Ramón es un niño que se sorprende con todo, se levanta temprano para ver el amanecer, oír el canto de los
pájaros, mirar el vuelo de las mariposas, sentir el olor a tierra húmeda y
nunca se acuesta sin mirar las
estrellas.
Su mayor preocupación es atrapar al tiempo en el momento
justo en el que se duerme cada noche, pero por más que lo intenta, siempre se
queda dormido.
A él le gusta descubrir cómo se resuelve las cosas y por esto
ha aprendido a cocinar, arreglar computadores, organizar la casa, dibujar,
hablar inglés y además tiene la
capacidad de saber si las personas están tristes o alegres.
En el colegio todos quieren ser sus amigos y su familia sabe
que él está listo para ayudarles en todo.
Una tarde Ramón iba de
regreso a su casa, y entro al bosque a mirar los árboles, las flores, los pájaros,
los topos, las ardillas y las mariposas, se sorprendió al ver una luz en el fondo del
bosque que nunca antes había estado
allí, empezó a caminar hacia ella y llego hasta el árbol más grueso del bosque,
en su tallos había una pequeña ventana y de ella salía una luz que alumbraba
todo el lugar.
Ramón se quedó quieto, observaba con curiosidad la ventana,
del interior salió una voz y dijo: Ramón, hace mucho que te conozco y decidí
hoy hablar contigo, tu eres una
personas que admiro mucho porque
sabes disfrutar cada momento de tu vida,
yo soy una ventana sabia y me puedes buscar cada vez que me necesites.
Es un honor para mí conocerte, tu voz tiene la seguridad y la
serenidad que da el conocimiento.Dijo Ramón.
Eres un niño muy inteligente, eso es algo de lo que tienes
que estar muy orgulloso.
La verdad si lo estoy y no solo por ser inteligente, sino por
tener salud, comida, familia, amigos y tener la capacidad de usar mis ojos para ver y
no solo para mirar.Respondió Ramón.
La ventana después de decirle al niño que tenía que llegar a tiempo a su casa, para que sus padres no se preocuparan, se desapareció.
Al día siguiente cuando el niño llegó al colegio, vio a Andrea, una de sus compañeras, muy triste y alejada, se acercó y le dijo: Amiga hace muchos días te
veo un poco extraña. Te pasa algo?
Si, no entiendo a mis amigas, siempre les traigo regalos,
hago todo lo posible por darles gusto, me comporto como ellas lo hacen y en el
fondo de mi corazón siento que ellas no son mis amigas, todas se van de paseo y
ni me dicen, no cuentan conmigo para las cosas importantes.
Mira Andrea, mañana cuando salgamos del colegio te voy a
llevar a un lugar en donde puedes
encontrar las respuestas a tus tristezas, pero lo único que te pido es que no
se lo cuentes a nadie, pues no sé si te puedo llevar pero lo voy a intentar.
Andrea le respondió que estaba dispuesta a hacer lo que fuera
para recuperar a sus amigas.
Al día siguiente, Ramón salió con Andrea rumbo al bosque de
la ventana sabia, cuando llegó dejo a la niña sentada en una piedra en compañía de la ardilla y la
mariposa y le dijo: Espérame un momento, que tengo que preguntar si puedes ir
conmigo.
Andrea se quedó muy entretenida oyendo las historias de la
mariposa y la ardilla y hasta se le olvido que estaba tan triste.
Ramón llego hasta el árbol y no vio ninguna ventana, le dio
la vuelta dos veces al y no encontrarla,
desilusionado se sentó cerca de una cascada
y llegó a pensar que todo había sido cosas de su imaginación, se levantó
para ir a donde estaba Andrea, al dar la espalda sintió la fuerza de un rayo de
luz y al mirar vio que la ventana sabia estaba en el mismo lugar en donde la
había visto el día anterior.
No solo eres inteligente, también tienes el don de sentir lo
que no ves, el niño no la dejo terminar y le dijo: Necesito de tu sabiduría,
una amiga está en problemas y necesito
que hables con ella.
Está bien Ramón puedes traerla. El niño regreso con Andrea en
pocos segundos, la niña miraba la ventana y no entendía nada, al escuchar la
voz que la saludaba le preguntó a Ramón: Quien está detrás de la ventana? No lo
sé, le respondió, la ventana sabia es mi amiga y te puede ayudar.
Hola ventana, gracias por recibirme- dijo La niña.
Solo quiero ayudarte, dime que te pasa? Le respondió.
Lo único que quiero es recuperar a mis amigas, ellas son lo más
importante en mi vida, a pesar de que hago todo para darles gusto, ellas solo me
tienen en cuenta cuando les hago regalos y favores.
Andrea- le preguntó la ventana-y es que ellas respiran por
ti?
No como se te ocurre, respondió la niña.
Ellas te sostienen, te dan todo lo que necesitas para vivir?
No respondió de nuevo la niña.
No entiendo porque son lo más importante en tu vida, tú
puedes seguir viviendo sin ellas.
En realidad tu no necesitas amigas, solo necesitas enfrentar
tus miedos, los amigos no se compran en las tiendas, cuando mires a tu
alrededor vas a encontrar personas parecidas a ti y que pueden llegar a ser tus
grandes amigos.
Tú eres la persona más importante en tu vida y nunca permitas
que nadie te haga daño, piensa que tú eres la única responsable de lo que te
pasa.
Andrea se quedó muy pensativa y con una sonrisa en su cara
dijo: Tu si eres una ventana muy sabia, mis miedos hicieron que me olvidara
de mi misma, te prometo que de hoy en adelante yo voy a ser la persona más
importante en mi vida y los amigos que no me valoren no van a ser más mis
amigos.
Ramón estaba feliz por su amiga y antes de despedirse de la
ventana sabia le pregunto: Como puedo atrapar al tiempo en el momento en el
que me quedo dormido?
La ventana le respondió, el tiempo tiene manos invisibles,
investiga cómo se puede fabricar unos lentes para ver a los invisibles y así
podrás ver al tiempo.
Ramón salió feliz de saber que tenía un nuevo proyecto para
realizar y estaba convencido que algún día iba lograr hacer los lentes para ver
a los invisibles.



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