miércoles, 10 de septiembre de 2014

SIMÓN EL NIÑO QUE SIEMPRE SONREIA


                      





Simón es un niño de siete años que siempre sonríe, tiene su poder de adaptación muy desarrollado, los cambios los asimila tratando de descubrir lo mejor de cada situación, todos quieren estar cerca de él, para contagiarse de su alegría.


Sus amigos más cercanos son: Martín que tiene el poder de seguir el rastro de la energía de las personas, Emilia que es alérgica a las mentiras, siempre que alguien miente ella estornuda, Antonia que se caracterizaba por su poder de observación; siempre ve más cosas que los demás, María del Mar puede ver a través de las paredes y Renato es contorsionista y capaz de acomodarse en cualquier espacio por pequeño que sea, todos son muy unidos y se cuidan entre ellos.
Un día falto Simón a la escuela y todos sus amigos se confundieron, pensaron que estaba enfermo, como pasó una semana y Simón no regresaba, decidieron ir hasta su casa para averiguar que pasaba, tocaron la puerta y nadie les abrió, parecía como si no hubiera nadie en la casa.
Todos se pusieron de acuerdo para turnarse e ir hasta la casa de Simón hasta que alguien lograra averiguara algo.
Cuando fue el turno de Martín y tocó la puerta, le abrió una señora con aire misterioso y al preguntarle por Simón, ella le respondió que no sabía nada,
Martín al día siguiente se reunió con sus amigos y les contó lo ocurrido, a ellos no les gustó nada lo que estaba pasando y decidieron ir el fin de semana a investigar.
Llego ese día y todos se levantaron muy temprano, se encontraron en el jardín de la casa de Simón, hablaban muy pasito por el temor de ser descubiertos, Antonia los alerto de una sombra que vio pasar por la sala de la casa y todos se escondieron detrás del árbol de Peras.
La señora del aire misteriosa salió a la puerta miro para todos lados, ella se quería cerciorar de que nadie la viera y tomo el camino hacia el puente viejo, luego se internó en un barrio que hacía muchos años estaba abandonado y entro a la casa más alejada que se encontraba cerca de la antigua estación del tren.

Martín y sus amigos la seguían con mucho cuidado

para no ser descubiertos. Emilia que era la más inquieta del grupo invito a Antonia para que entraran a la casa a ver qué había pasado con la señora, María del Mar, Martín y Renato decidieron esperar afuera para vigilar y para ayudar a sus amigas en caso de que lo necesitaran.
Antonia y Emilia entraron a la casa y buscaron en todas las habitaciones pero no encontraron a nadie, al final del corredor Antonia le mostró a Emilia una ranura en la pared, era tan pequeña que apenas se podía ver, Emilia la empujo y esta se abrió, era una puerta que llevaba a un salón muy pequeño en donde solo podía entrar una persona, y en el centro había un baúl muy antiguo de madera, decorado con piedras preciosas
















,Emilia lo abrió y le dijo Antonia que fuera por sus amigos. Entonces aprovecho que su amiga salió para jugarle una broma, se metió dentro del baúl, pero al cerrarlo se abrió el fondo que era la entrada a un lugar desconocido, la niña empezó a caminar por un sendero rodeado de árboles frutales, algunos de ellos desconocidos para ella.
Cuando regreso Antonia con María del Mar, Martín y Renato recorrieron toda la casa y no pudieron encontrar a Emilia; Antonia les contó lo de la puerta oculta y fueron hasta el final del corredor pero no la encontraron , la niña les aseguro que había estado allí, Renato decidió ir a buscar la puerta en las otras habitaciones , María del Mar la busco en el techo y Martín caminó por toda la casa hasta que logro ubicar el halo de luz que dejó la energía de Emilia al pasar, lo extraño era que el sentía que estaba en el piso, sin dudarlo empezó a brincar con toda su fuerza hasta que se abrió una puerta que daba a un sótano y en todo el centro estaba el baúl del que les había hablado Antonia, Martín llamó a sus amigos, todos llegaron corriendo, al ver el baúl se dieron cuenta que Antonia si les había dicho toda la verdad, Martín les dijo me voy a meter en el baúl para ver si hay un botón oculto que abra otra puerta que nos lleve hasta donde están Simón, Emilia y la señora misteriosa.
Cuando Martín ya estaba dentro del baúl, Renato le cerró la tapa para asustarlo y como pasaban los minutos y Martín no protestaba, Renato abrió la tapa y se llevó la sorpresa de no encontrar a su amigo. Antonia les dijo: todo el misterio está en el baúl, debemos de entrar para poder descubrir que está pasando.

Emilia empezó a recorrer el sendero, al ver los árboles llenos de frutales desconocidos, no resistió la tentación de probar sus frutas, se subió en cada árbol y disfruto de sabores cítricos y dulces hasta saciarse, quedó tan llena que se sentó debajo de la sombra de un árbol y se quedó dormida.
Martín lo primero que hizo al llegar al sendero fue gritar llamando a Emilia y a Simón, corría de un lado para el otro, el eco le devolvía sus propios gritos pero sus amigos no respondían, decidió recorrer el sendero hasta que vio a Emilia debajo del árbol. Se asustó pensando que le había pasado algo, al acercarse se dio cuenta que estaba profundamente dormida, empezó a llamarla hasta que se despertó y le preguntó si había visto a Simón, ella le respondió que no había visto a nadie y Martín se sentó al lado de su amiga para que le contara todo lo que le había pasado.
Renato, Antonia y María del Mar tomaron la decisión de entrar al baúl y cada uno iba a esperar a que los otros llegaran al otro lado, la primera en entrar fue Antonia, seguida por María del Mar y Renato, luego se encontraron en el sendero de los árboles frutales, Renato y María del Mar se dedicaron a probar aquellas frutas tan exquisitas y Antonia a inspeccionar el lugar; escondido entre las ramas de un árbol encontró un aviso que decía el País de los niños tristes, les mostró a sus amigos su hallazgo y luego continuaron el camino para ver si podían encontrar a sus tres amigos perdidos.




Llevaban medio día caminando cuando encontraron conversando debajo del árbol a Emilia y a Martín, al verlos empezaron a gritar y a saltar de alegría, el acontecimiento se volvió toda una fiesta y en todo el país de los niños tristes se encendieron unas alarmas que habían sido instalado desde que fundaron el país para alertar ante el peligro.
El ejército de los cuidadores se asustó, buscaron sus uniformes que nunca antes los habían usado y se reunieron en la plaza Arcadia, famosa por ser el único lugar en donde los habitantes del país de los niños tristes se podían expresar libremente sin que nadie los juzgara. Después de la reunión decidieron ir al lugar de donde provenía semejante bullicio, pero lo tenían que hacer con mucha cautela y ellos eran expertos en pasar desapercibidos cuando se lo proponían.
Cuando vieron a los cinco niños se sorprendieron, y se preguntaron cómo era posible que estuvieran sin sus padres, comieran frutas sin lavar y se abrazaran sin pensar que se les podían pegar virus.

Martín percibió energías extrañas alrededor y pronuncio el código secreto: circulo en uno, todos interrumpieron lo que estaban haciendo se abrazaron e hicieron un círculo muy cerrado, con la voz muy baja les dijo: nos están vigilando, son varias personas, percibo tantas energías que unas se confunden con las otras. Necesito que cada uno utilice sus poderes para saber que está pasando.
Antonia recorrió el lugar aguzando sus sentidos para no dejar pasar detalle, María del Mar sacó a relucir su don de ver a través de las cosas y Renato se escondió en un lugar entre las raíces de un árbol gigantesco.
Los cuidadores se escondieron para que no los descubrieran, ellos en realidad no sabían lo que estaba pasando, ni lo que estaban planeando los niños.
Antonia volvió a pronunciar el código secreto y de nuevo hicieron el círculo, todos acudieron menos Renato que se había quedado escondido en la raíz del árbol. María del Mar les dijo: Yo veo a través de los tallos de los arboles lo que parece ser gente pero los veo algo raros, yo también pienso que hay muchas personas cerca dijo Antonia, han dejado sus huellas en el césped, por eso es que la grama no ha vuelto a su posición inicial, y algunas ramas frágiles se han partido por el paso de ellos, e inclusive hay residuos de alimentos, de saliva y todas las pisadas son casi

imperceptibles, porque los zapatos no tienen suelas. Además los árboles se mueven como si estuvieran volando, entonces, todos se extrañaron de no poderlos ver.
Cada uno salió a buscarlos por diferentes caminos del sendero y al cabo de una hora se volvieron a reunir, ninguno había visto nada. Pensaron que a lo mejor eran fantasmas que no se dejaban ver o seres con el poder de ser invisibles, todos estaban muy pensativos cuando de la nada salió Renato y pronuncio el código, en menos de un segundo ya estaban todos reunidos y les dijo: Si hay todo un ejército vigilándonos, no los podemos ver porque ellos visten unos extraños trajes que se ciñen a todo el cuerpo, inclusive a la cabeza, es de un material que parece con vida propia, se camufla con el color del ambiente en donde está, y les permite respirar a través de su tejido, además son muy cuidadosos, ellos no sabían que yo estaba oculto y por eso hablaron. Pero a mí no me parecieren peligrosos, todo lo contrario son personas llenas de miedo.
Antonia miro de nuevo a su alrededor y pudo ir descubriendo uno a uno los integrantes del ejército, y ya entendía porque veía a los arboles flotando, María del Mar los pudo identificar y Martin empezó a sentir con más la energía de todos.
Cuando los ubicaron se fueron a hablar con ellos, los cuidadores al ver que los niños se estaban acercando sintieron miedo y salieron corriendo, Renato logro coger del brazo a uno de ellos y le dijo: nosotros no te vamos hacer daño, solo hemos venido a buscar a Simón, nuestro amigo que siempre sonríe.
El cuidador que capturaron era solo un niño, sentía mucho miedo de enfermarse porque Renato le había agarrado el brazo y les grito, yo voy a hablar con ustedes pero no me toquen, en este país no es permitido tocar a los demás.
Todos se alejaron y Martín le pregunto: Como te llamas? Él le respondió Pipe. Cuantos son ustedes y porque nos están vigilando? el niño le respondió: somos veinte y no los estamos vigilando, solo estamos dando un paseo por el sendero de los árboles frutales. Emilia estornudo cuando respondió, sus amigos supieron que en lo único que no había mentido era en decir su nombre, Pipe quería salir corriendo cuando escucho estornudar a Emilia, él pensó que estaba enferma y se podía contagiar.
Antonia le pregunto: Tu sabes en donde esta Simón y la señora misteriosa que lo se lo llevo? Pipe le respondió, no sé de qué me estás hablando, no había terminado de responder cuando Emilia empezó a estornudar de nuevo y los niños decidieron dejarlo ir.
Cuando se fue corriendo, los amigos de Simón hicieron un plan, utilizar sus poderes para encontrar al ejército de los cuidadores, y vigilarlos hasta encontrar a Simón, antes de partir recogieron frutas para tener la alimentación asegurada, pues no sabían cuánto tiempo iba a durar la búsqueda.
Partieron al día siguiente, lograron dormir en una cueva que se encontraron en el camino y descansaron lo suficiente para iniciar su aventura, Martín tomo la delantera, guiado por el aura de energía que habían dejado los cuidadores al pasar, solo habían caminado veinte minutos cuando Martín se detuvo, se concentró por algunos segundos y le dijo a sus amigos: En este lugar estaban reunidos, pero luego se fueron por diferentes caminos, sigamos a cualquiera de ellos.
Los cuatro amigos siguieron a Martín, se aproximaron a una casa y María del Mar les dijo: veo detrás de las paredes a Pipe, todos corrieron y se asomaron por una de las ventanas, vieron a los papas del niño en la cocina preparando el desayuno, los alimentos los lavaban tres veces, las sillas en donde se iban a sentar las limpiaban y le echaban desinfectante y cada uno se sentaba muy alejado del otro. La comida se veía exquisita, los niños tragaban saliva, la casa brillaba como un espejo, los amigos de Simón extrañaron que los papas no abrazaran a Pipe.
Cuando la familia de los cuidadores se sentó a la mesa, iniciaron una conversación que los cinco niños oyeron sin respirar: Pipe, dijeron, esperamos que no te enojes con nosotros por haberte dejado toda la noche en la cámara de desinfección, después de que nos contaste como te agarraron del brazo esos niños, no nos podíamos quedar sin hacer nada para evitar una epidemia en nuestro país, aquellos niños son muy sucios, para comer no lavan los alimentos ni sus manos y además no vimos a ninguno de sus padres protegiéndolos de los peligros.
Pipe algo inseguro les respondió: a mí no me parecieron sucios ni enfermos, me gustó mucho ver como corren riesgos para encontrar a su amigo, además no me intentaron hacer daño, a mí me gustaría tener amigos como ellos.
Confundidos los padres de Pipe le contaron todo lo que había pasado a sus amigos y quedaron en reunirse a las dos de la tarde en el parque Arcadia, para que todos supieran lo que estaba pasando.
Como la situación era tan amenazante todos fueron a la reunión, llevaban ropa que les cubría todo el cuerpo, se aplicaron lociones protectoras en toda la piel y cada uno traía una sombrilla negra para evitar que el sol les hiciera daño.
Los ciento cincuenta miembros del ejército de los cuidadores se reunieron en el parque Arcadia, como los amigos de Simón habían escuchado sus planes con anterioridad se fueron y se escondieron en la copa de los cuatro árboles que enmarcaban la plaza principal, Renato se escondió en un compartimiento que había en la base de la tarima en donde las personas se subían a hablar.
El papá de Pipe fue el primero en subir a la tarima, contó todo lo que le había pasado a su hijo, les aclaro que no se tenían que preocupar ya que Pipe había pasado toda la noche en la cámara de desinfección, y les recalco que había citado a la reunión extraordinaria porque su hijo después de conocer a esos niños sucios, les había dicho que quería que ellos fueran sus amigos.Alguien levanto la mano para hablar, se subió a la tarima y dijo: Tenemos que buscarlos y llevarlos de vuelta hasta su país, ellos no son buen ejemplo para nuestros hijos, nosotros toda la vida los hemos protegido y nunca se nos han enfermado.
Luego levanto la mano una mujer y dijo: yo también estoy de acuerdo, cuando vi esos niños sin sus padres, sin cuidar su apariencia, su ropa, hablando duro, bailando sin reparo, agarrados de las manos supe que mis hijos no los podían conocer, no quiero ese caos en mi familia.Y uno a uno hablaron los representantes de cada familia del país de los niños tristes, y tomaron la decisión de vestir unos trajes especiales para ir a buscar a los amigos de Simón y devolverlos a su país, cuando ya iban a cerrar la sección pidió la palabra la señora misteriosa que no pertenecía al ejercito de los cuidadores.
Hubo un silencio total en la plaza Arcadia, no solo los amigos de simón se quedaron más silencioso de lo que ya estaban sino todo el ejército de los cuidadores, porque sabían que Esperanza, siempre había estado en desacuerdo con la forma como se educaba a los niños en su país.Yo les quiero contar una historia antes de que tomen una decisión les dijo; hace un mes me encontré un baúl en el sendero de los árboles frutales, mi curiosidad me llevo a abrirlo pero como lo vi desocupado me metí dentro para ver que podía encontrar, una vez allí el fondo del baúl se abrió y llegue un país diferente al nuestro, entre a una casa abandonada ubicada en un barrio muy solo cerca de un puente viejo y escuche a varios niños jugando, camine hasta el lugar y era un colegio de niños, allí iban a aprender pero sus maestros les daban unas horas para distraerse y jugar, eso era lo que había escuchado, había un niño que era el centro de atención, todos querían ser sus amigos, él siempre sonreía, yo lo estuve siguiendo por varios días y les puedo asegurar que mi vida cambio, no tengo claro que me paso pero si sé que me siento mejor. Por eso tome la decisión de ir a hablar con su familia para que me acompañaran por una temporada a mi casa, pues yo deseaba que mis hijos fueran sus amigos y quería que aprendieran a sonreír.
Ya llevan en mi casa diez días y mis hijos ya han logrado sonreír en tres oportunidades, les puedo asegurar que los niños de los que ustedes hablan no son peligrosos, me gustaría encontrarlos primero para llevarlos a mi casa, que es bastante grande y con suficiente jardín para que todos jueguen, además sé que Simón va estar feliz de volverlos a ver.
El ejército de los cuidadores la declaró persona peligrosa y la metieron en la cárcel, un lugar sin usar, porque en el país de los niños tristes todo funcionaba a la perfección hasta ahora.
Los cuidadores regresaron a sus casas antes de que sus hijos regresaran del colegio y se iban a turnar para cuidar a Esperanza.
Cuando ya no quedaba nadie en el parque Arcadia, Emilia, Antonia, María del Mar y Martín se bajaron de los árboles y Renato salió de la base de la tarima, todos empezaron a hablar al tiempo, Emilia grito no los oigo y decidieron hablar uno por uno.
Todos querían liberar a Esperanza, tenían que hacer un plan, después de una larga conversación llegaron a la conclusión de que la forma más adecuada de hacerlo era por medio del miedo, la mayor debilidad que tenían los habitantes del país de los niños tristes, para lograr su objetivo empezaron a hacer correr rumores sobre una peste que venía de otros países e inmovilizaba a las personas, y uno de los síntomas era que primero afectaba a los animales y estos al morir quedaban rígidos.
Por fortuna Martín y Renato se habían encontrado a un gato y a un ratón muertos, ambos al parecer se habían comido algo toxico, ellos aprovecharon una resina producida por uno de los árboles frutales y los bañaron en ella, ambos animales quedaron totalmente rígidos. En la noche los cinco amigos buscaron dos lugares estratégicos para colocarlos y decidieron que el camino hacia la escuela, era el más indicado.
Emilia, Antonia y María del Mar se quedaron vigilando cerca de la escuela, para ver si su plan funcionaba, Renato y Martín iban a buscar la casa de Esperanza para hablar con Simón y todos quedaron en reunirse en el parque Arcadia, a las nueve de la noche, hora que nadie salía a la calle por el miedo que le tenían a la oscuridad , para saber que habían logrado.
Cuando los padres iban a dejar a sus hijos a la escuela, pocos metros antes de la entrada se encontraron al gato muerto, tal era la rigidez que parecía embalsamado, todos se miraban pero nadie quiso decir nada delante de sus hijos para no asustarlos, luego se oyó el grito de Pipe que dijo: Miren ese ratón quedo de tieso al morir, todos los padres se asustaron más y salieron con mucho afán para sus casas.
Corrió la voz en el país de los niños tristes, de que todos los adultos se debían de reunir en el parque Arcadia a las doce de la mañana del día siguiente, hora en la que podían hablar con toda libertad sin que sus hijos estuvieran presentes.
Martín y Renato recorrieron varios caminos y salidas del pueblo pero no lograron encontrar la casa de Esperanza, y como no se podían dejar ver de nadie, no lograron averiguar nada.
Esa noche cuando los cinco amigos se volvieron a reunir, a Martín y a Renato les contaron sus amigas de que el plan si iba a funcionar, porque los cuidadores se iban a reunir al día siguiente y ellos iban a tener la oportunidad de liberar a Esperanza.
Al día siguiente, los amigos de Simón estaban vigilando la cárcel desde las diez de la mañana, cerca de las once vieron como los vigilantes de turno se retiraron del lugar, ellos esperaron diez minutos y fueron al rescate de Esperanza, entraron al lugar sin mayor dificultad pero no encontraban la llave para ingresar a la zona de las celdas, Antonia con sus don de la observación se dio cuenta que cerca de donde estaba el mapa de la ciudad, la pared se veía más deslustrada; y le pidió a María del Mar que mirara a través de la pared, ella vio una pequeña bóveda en donde se guardaban las llaves, Renato que era más alto, retiro el cuadro y alcanzo las llaves, con ellas entraron a al patio de las celdas, cuando Esperanza los vio supo que eran los amigos de Simón, Martín la reconoció como la señora misteriosa, cuando le abrieron la puerta ,ella los abrazo con tal fuerza que se quedaron muy sorprendidos, pero ella les aclaro que Simón le había enseñado a ella y a su familia el valor que tiene un abrazo.














Todos salieron corriendo a buscar el carro de Esperanza que estaba parqueado cerca a la plaza Arcadia, Martín estaba encargado de alertarlos por si alguien se acercaba, Esperanza con los niños echaron a rodar el carro sin encender el motor para evitar ser descubiertos, cuando estaban lo suficientemente lejos se subieron al carro y salieron rumbo a la casa de la señora misteriosa.
Simón al verlos salto de alegría y salió corriendo para abrazarlos y celebrar el reencuentro con sus amigos; la familia de Simón se veía muy contenta en el lugar, los hijos de Esperanza: Alejandro, Samuel y Luisa querían unirse a la celebración y aquellos se volvió una fiesta como nunca antes se había visto en el país de los niños tristes, en donde los abrazos, gritos y demostraciones de alegría eran los protagonistas.
Esperanza nunca había visto a sus tres hijos tan felices, respiro profundo y se dijo así misma, todo esto ha valido la pena, la vida la tenemos que vivir sin miedos, ellos solo nos cortan la libertad.
Luego de la reunión en la plaza Arcadia, los cuidadores llegaron a la conclusión de que tenían que encender los computadores para saber de dónde provenía dicha peste y saber cómo controlarla, ellos tenían en su poder toda la tecnología de punta pero jamás la usaban por el temor de que su uso les hiciera daño para la salud.
Por más que buscaron, no lograron encontrar ninguna noticia que hablara de la peste, solo cuando se enteraron de la desaparición de Esperanza, cayeron en la cuenta de que había sido una trampa.
Todos los niños del país empezaron a notar que sus padres hablaban en secreto, y decidieron averiguar qué era lo que estaba pasando. Pipe encargo a su amigo Polo experto en tecnología, aunque sus padres no lo sabían, en poner micrófonos ocultos en el cuarto de sus padres, su hermana Marci le ayudo cuidando que nadie lo descubriera mientras los instalaba.

Al día siguiente Polo se reunió con Natalia, Catalina, María Isabel, Pipe, Andrés y Sebastián; que era su grupo de amigos y les contó lo que había descubierto, y fue si como se enteraron de que los niños habían liberado a Esperanza y ella los había llevado a su casa para que se reunieran con su amigo Simón, y que ninguno de sus padres se atrevían a ir hasta el lugar por el temor de que los niños les contagiaran enfermedades.
Pipe y Polo decidieron hablar con Marcela y Ana María, que aunque no eran del grupo de ellos, sabían que eran muy valientes, para que los acompañaran a la casa de Esperanza.
Aprovecharon un descanso se reunieron con ellas y les contaron todo lo que estaba pasando, Marcela y Ana María sin pensarlo dos veces les respondieron que tenían que ir a la casa de Esperanza para ver que estaba pasando, y les dijeron a su padres que el sábado se iban a reunir para hacer un proyecto, pero lo que no les contaron era que clase de proyecto iban a realizar. Nadie en el colegio se enteró de los planes de Pipe, Polo, Marcela y Ana María, ellos no querían correr el riesgo de que sus padres se enteraran.
El sábado se encontraron los cuatro cerca al rio, todos llevaban sus bicicletas y salieron por el camino de las flores que los llevaba hasta la casa de Esperanza, les faltaba más de un kilómetro para llegar, cuando empezaron a escuchar gritos y risas, ellos no se podían explicar que podía estar pasando..
Los cuatro amigos escondieron sus bicicletas detrás de unos árboles y se acercaron a la casa, los seis niños del país extraño jugaban con los tres hijos de Esperanza a las escondidas, todos se veían muy felices, pero la sonrisa de Simón llamo la atención de los intrusos.
Se quedaron por dos horas viendo como Simón, que era el líder del grupo, les enseñaba diferentes juegos, los niños se veían felices, Pipe y Ana María querían participar, salieron detrás de los árboles y le preguntaron a Simón si ellos podían jugar, él les respondió con una sonrisa de aprobación y detrás de ellos aparecieron Polo y Marcela y jugaron durante toda la tarde, se cayeron, se rieron, se abrazaron y sintieron por primera vez la sensación de libertad que da el no tener miedo.
Esperanza estaba feliz de ver su jardín lleno de niños sonriendo, ella y los padres de Simón se encargaron de darles bebidas y comida, cuando fueron las cinco de la tarde Pipe, Polo, Marcela y Ana María se despidieron, tenían que regresar a sus casas para que sus padres no se preocuparan.
Cuando ellos llegaron a sus casas, sus padres los vieron diferentes, no los veían tan limpios como siempre, pero en sus rostros se reflejaba un estado de placidez, que nunca antes lo habían tenido. Todos optaron por disfrutar lo que estaban viendo y se querían contagiar de aquella placidez, pero no sabían cómo lograrlo.
Al día siguiente, Pipe se reunió con su grupo de amigos y les conto todo lo que habían hecho en casa de Esperanza, ellos también notaron que sus amigos se veían diferentes y todos querían conocer a Simón y a sus amigos, pero tendrían que esperar hasta el sábado y decir que estaban trabajando en el proyecto para que sus padres los dejaran ir sin hacer muchas preguntas.
Esperanza abría las puertas de su jardín cada sábado para que entraran los niños a jugar, cada semana se aumentaba el número de los invitados, hasta que todos los niños del colegio iban semana tras semana al jardín.
Un día el papá de Pipe le preguntó a uno de los profesores del colegio sobre el proyecto que estaban haciendo los niños, este muy sorprendido le respondió que ese proyecto no existía, entonces los cuidadores citaron a una reunión en la plaza Arcadia para hablar sobre la situación tan delicada por la que estaba pasando el país de los niños tristes.
En la reunión todos los padres coincidieron en que veían sus hijos muy cambiados, todos se veían más felices, pero debían de descubrir cuál era el proyecto que estaban haciendo todos los sábados, que ni sus profesores estaban enterados. Entonces planearon seguirlos.
Todos los niños del colegio madrugaron el Sábado, desayunaron con mucho afán, solo querían llegar a la casa de Esperanza a jugar con Simón y sus amigos, ni se enteraron que sus padres los estaban siguiendo, estos al ver que sus hijos entraban al jardín de la casa contaminada de virus y llena de peligros, no fueron capaces de entrar, se quedaron en la distancia observando todo lo que pasaba.
Sus hijos se veían felices, corrían, se caían, celebraban los triunfos con abrazos y no se explicaban como ninguno de ellos se habían enfermado, todo lo contrario se les veía más sanos y fuertes. Y a todos los papás les llamó la atención la sonrisa que llevaba Simón siempre en su cara, era algo tan especial que no pasaba desapercibida para nadie.












Después de tres horas de estar observando a sus hijos, el papá de Pipe, sintió un gran alivio al ver como su hijo disfrutaba de los juegos, sonreía y era capaz de hacer cosas que él nunca había hecho por temor, sin pensarlo dos veces entro al jardín de la casa de Esperanza, los niños al verlo se callaron y miraron a Pipe, todos sintieron temor de que los hicieran salir del lugar, pero algo inesperado sucedió el padre fue y abrazo a su hijo por primera vez, Pipe se sintió el niño más afortunado del mundo, todos sus amigos miraron a sus padres y estos salieron corriendo y los abrazaron.
Esperanza abrazo a Simón y dijo: el poder de tu sonrisa nos ha dado a todos la fuerza para vencer nuestros miedos, después de tres días de celebración Simón y sus amigos regresaron a sus casas, llenos de nuevos amigos y felices de saber que el país delos niños tristes había cambiado su nombre por el de País sin miedos.

Derechos de autor número 10-471-166
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Sonia Palacio 

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