En el Valle de los sueños apareció un fenómeno muy extraño, cuando los niños aprendían a hablar, a los pocos días se quedaban sin voz.
El gobernador del lugar invitó a todos los científicos del mundo a investigar la causa del mal y ofreció una recompensa de quinientos lingotes de oro, para aquel que encontrara la cura.
El gobernador del lugar invitó a todos los científicos del mundo a investigar la causa del mal y ofreció una recompensa de quinientos lingotes de oro, para aquel que encontrara la cura.
Muchos científicos llegaron al lugar en busca del premio, hicieron todo tipo de experimentos, pero ninguno encontró la causa de la enfermedad.
Poco a poco todos los interesados en los lingotes de oro se cansaron de tratar de resolver aquel misterio y regresaron a sus casas.
En el Valle de los sueños, todos los niños se quedaron sin voz, los habitantes del lugar estaban muy tristes y todos deseaban volver a escuchar los gritos de los niños.
Pedro también se había quedado sin voz, pero se veía diferente, siempre sonreía, su familia le hacia bromas, jugaban con él y siempre le decían que algún día se iba a recuperar.
Pasaron dos años y en el Valle de los sueños no había cambiado nada, los niños continuaban sin voz y cada día el pueblo era mas triste y silencioso.
Un día Pedro estaba jugando a las escondidas con sus abuelos, cuando al fin los encontró debajo de la mesa del comedor se emocionó tanto que gritó:
Un día Pedro estaba jugando a las escondidas con sus abuelos, cuando al fin los encontró debajo de la mesa del comedor se emocionó tanto que gritó:
–!Ya los encontré!
– !No hables como un niño dijo –la abuela
– !Yo no he abierto mi boca! –respondió el abuelo.
Ambos miraron a Pedro y el niño se quedo callado... muy callado y de pronto grito:
–Solo era una broma. !Yo fui el que grite!
Los abuelos abrazaron al niño, no lo podían creer.
Todos en el Valle de los sueños, escucharon los gritos de Pedro, sus padres reconocieron su voz y corrieron a la casa de los abuelos, poco a poco fueron llegando todas las personas del lugar, para escuchar al niño.
En el Valle de los sueños todos querían saber como se había curado Pedro, ni sus abuelos ni sus padres conocían la respuesta, la gente gritaba, nadie oía a nadie y todo se convirtió en un caos.
–!Yo sé como! –exclamó Pedro.
!Cuéntanos a todos! –le suplico su mamá.
Yo sentía como si mi voz estuviera subiendo por un caminito...cada vez que mi familia me decía que me iba a curar, ella daba un pasito, cada vez que mi familia me hacia bromas, ella subía otro pasito, cada vez que me abrazaban, subía dos pasitos y esta mañana cuando llegue a la casa de mis abuelos, ellos me dieron un abrazo tan fuerte que la voz dio muchos pasitos y por eso pude gritar cuando descubrí el lugar en donde estaban escondidos mis abuelos.
Cuando Pedro terminó de hablar, los familiares de los niños los empezaron a abrazar; y ellos poco a poco fueron recuperando sus voces.
Desde aquel día, el lugar cambio de nombre por el valle de los abrazos. Los niños estaban tan felices por haber recuperado sus voces que se dedicaron a cantar y sus coros hicieron famosos en todo el mundo.
Desde aquel día, el lugar cambio de nombre por el valle de los abrazos. Los niños estaban tan felices por haber recuperado sus voces que se dedicaron a cantar y sus coros hicieron famosos en todo el mundo.
Pedro recibió la recompensa prometida por el gobernador y puso una academia en donde se enseñaba a abrazar y expresar los sentimientos.
























